Saltar al contenido
serondaya.

Historia y patrimonio.

Un valle de casonas y paneras, de familias hidalgas y romerías, que se quedó al margen de la mina y por eso llegó casi intacto hasta hoy.

Pórtico de piedra con arcos junto a una puerta de madera, en blanco y negro
Tercer premio del Concurso de Fotografía Serondaya.

Un valle que se libró de la mina

Mieres es sinónimo de carbón, pero el valle de Cuna escapó de la revolución industrial que transformó el resto del concejo. Aquí siguió mandando el campo: ganado, huertas y pumaradas, con la sidra como producto estrella. Esa vida tranquila es la que dejó en pie su patrimonio y la que hoy atrae a quien viene buscando paisaje, buena mesa y descanso.

Los palacios de Cenera

El Palacio de Arriba, de los Bernardo de Miranda, una familia influyente en el valle, es una quintana del siglo XVI rodeada de pumarada, con capilla, cuadras, fuente y palomar. La capilla, de una sola nave y con espadaña, se fundó en 1602 y guarda un retablo barroco. La casa se reformó hacia 1755 y en su fachada sur hay un reloj de sol fechado en 1808. Está protegido como Bien de Interés Cultural.

En el centro del pueblo está el Palacio de Abajo, levantado en 1736 y ligado a una rama de los Cachero de Riosa.

La Panerona

En Cenera está también La Panerona, Museo Costumbrista Benjamín Pumarada, dedicado a los oficios y la vida tradicional del valle.

Santa María de Cuna

La iglesia parroquial de Cuna está dedicada a Santa María; una inscripción en el templo lleva la fecha de 1774. En la revolución de octubre de 1934 fue asaltada, y se quemaron su retablo, las imágenes y el archivo parroquial.

Los Mártires y su romería

El santuario de los Mártires San Cosme y San Damián, del siglo XVIII, se alza en una cuesta empinada sobre el valle. Los dos santos, médicos según la tradición, ganaron fama de milagreros, y de esa devoción nació una de las romerías más conocidas de Asturias, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional en 1969.

Cada 27 de septiembre miles de romeros llenan el valle. La fiesta empieza la víspera en Insierto, con el pregón; el día grande hay romeros que llegan de madrugada para dejar sus exvotos, misa, puya del ramu, baile, tonada y comida en los prados con sidra, casadielles y frisuelos. Detrás vienen los Martirinos. Por cierto, Insierto fue nombrado Pueblo Ejemplar de Asturias en 1966.

Más casonas, hórreos y paneras

Por todo el valle hay casonas y palacios dispersos, como los del Vaḷḷitu (con su palomar y su panera) y Viade, además de un buen número de hórreos y paneras y casas de interés etnográfico.

El Mercáu Asturianu de Cenera

Cada final de verano Cenera celebra su Mercáu Asturianu, dos días de mercado tradicional en el que vecinos y visitantes se visten con el traje asturiano y los restaurantes del valle preparan el menú del Mercáu. En 2019 cumplió veinte ediciones.